Pulso.
Lo que encontramos al medirnos
Todo lo que sigue es la evidencia. Si solo lees una pantalla, que sea esta.
Medir antes de construir.
Dónde se iba el tiempo
Las 15.8 horas, repartidas en cinco frentes
Cada frente dice cuántas de esas horas libera y qué habría que construir para lograrlo. Están ordenados por horas, que es lo único que se puede comparar de verdad.
Lo que hubo que construir, y quién lo paga
Un Sprint no empieza en cero. Esto es lo que ya corre en producción en otros sistemas y lo que habría que construir para este flujo — el reparto que permite comprometer un precio fijo en vez de un rango abierto.
Quién ejecuta hoy cada tarea
Calculado sobre el baseline de CH·02, no sobre una intuición. Precio fijo comprometido, no un rango abierto.
Una de cinco, y por qué esta
Todo Pulso termina en exactamente una de estas cinco. Dos significan no construir, y se dicen sin rodeos cuando corresponde.
Lo que este expediente no sabe
Declarado antes de que lo preguntes. Un diagnóstico que solo muestra lo que le conviene no es un diagnóstico.
Qué pasó después, y qué sigue roto
Nada de esto estaba en el día 10. Se agrega porque el proyecto ya ocurrió, y porque un estimado se mide contra lo que pasó de verdad.
El instrumento abierto El cronómetro sigue en la mesa Las 15.8 horas son lo declarado de memoria. El instrumento del Discovery queda abierto para reemplazar cada tarea con tiempo observado — y cuando eso pase, este expediente se reescribe con el número duro. Abrir el instrumento →